Qué debo considerar si o si antes de emigrar

Emigrar es una decisión monumental que puede traer consigo una multitud de oportunidades y desafíos. Antes de dar el gran salto de irte a vivir al extranjero, es esencial considerar una serie de aspectos cruciales que pueden influir en tu experiencia y bienestar. Ya sea que estés planeando mudarte por motivos laborales, educativos, familiares o simplemente buscando un cambio de escenario, aquí te presento una guía detallada para ayudar a prepararte para esta emocionante pero desafiante aventura. Será una experiencia que abrirá tus horizontes de manera significativa. Sin embargo, es crucial abordar este proceso con precaución y preparación adecuada.

1. Define qué te motiva a emigrar

Antes de embarcarte en esta nueva aventura, tómate el tiempo necesario para reflexionar sobre qué es exactamente lo que te motiva a emigrar. ¿Estás buscando nuevas oportunidades laborales? ¿Deseas obtener una educación de calidad en el extranjero? ¿Buscas escapar de un entorno social o político difícil en tu país de origen? ¿tu motivación está puesta en el nuevo destino o más bien en el alejarte de tu contexto actual? Comprender tus motivaciones te ayudará a establecer metas claras y a mantenerte enfocado durante el proceso de emigración. Además, podrá ayudarte a manejar las expectativas. Al saber qué es lo que me espero, puedo revisas mucho mejor si es que voy por un buen camino.

 2. Asegúrate de tener suficientes ahorros

La estabilidad financiera es fundamental al momento de emigrar. Asegúrate de tener suficientes ahorros para cubrir los gastos de traslado, establecimiento inicial en el nuevo país y para mantenerte durante los primeros meses sin ingresos estables. Además, considera los posibles inconvenientes que puedan surgir. Lamentablemente estas cosas pasan, y cuando existen tantas variables que manejar el irte a vivir al extranjero, es muy probable que algo no salga como lo esperábamos, como que pierdan tu maleta, te enfermes, que sea difícil encontrar casa/departamento, o dificultades para encontrar trabajo. Tener un colchón económico te ayudará a sentirte más tranquilo/a y cómodo/a en el proceso. O al menos, te quitará una preocupación.

3. Explora las oportunidades laborales y/o educativas

Dependiendo de tus motivaciones, será importante investigar el punto que se adecue a tu fin en el extranjero. Ya que estudiar y trabajar son las más comunes me enfocaré en ellas:

Si es trabajar, entonces investiga a fondo las oportunidades laborales y disponibles en el país al que planeas emigrar. ¿Cuáles son los sectores donde se consigue trabajo más fácilmente? ¿A la zona a la que voy, hay oportunidades para lo que me gustaría dedicarme? Si es así, ¿qué tantas probabilidades tengo de conseguir un trabajo con mis habilidades y cualificaciones?

Si tu motivación es estudiar, pregunta ¿Qué opciones de educación están disponibles y cómo se comparan con las instituciones en tu país de origen? ¿qué documentos necesito para estudiar en ese país? ¿en qué idioma se dictan las clases? ¿cuándo comienzan los cursos?, etc. Evaluar estas oportunidades te ayudará a tomar decisiones informadas sobre tu futuro en el extranjero.

Por otro lado, si vas con familia, las preguntas se ampliarán. Asimismo, si es que vas con otros fines como, por ejemplo, acompañando a tu pareja.

4. Considera la cultura y el idioma

La adaptación cultural y lingüística puede ser uno de los mayores desafíos al emigrar a un nuevo país. Tendemos a buscar lo conocido, por lo que es posible es que te inclines por un lugar donde la cultura y el idioma sean similares, sin embargo, creo importante investigar bien cuáles pueden ser las diferencias y si es que te sientes cómodo/a con eso. Por ejemplo, hay muchos latinos que emigran a España porque “el idioma es el mismo” sin embargo, tienen que pasar por un período en que tienen que adaptar su vocabulario e incluso aprender nuevas palabras para mejorar la comunicación, y muchas veces esto no se considera hasta que nos enfrentamos a ello.

Si bien puede ser tentador mudarse a un lugar donde la cultura y el idioma sean completamente diferentes a los de tu país de origen, es importante considerar que será un factor adicional de en el que enfocarse en el proceso migratorio. Hablar con personas que hayan pasado por este proceso te puede ayudar, al igual que buscar información detallada. Hay países donde es mucho más importante conocer el idioma local que en otros ¿Es el caso del país al que quieres mudarte? ¿Es una cultura que te atrae y te sientes cómodo explorando? ¿Estás dispuesto a aprender un nuevo idioma o mejorar el nivel que tienes? ¿qué tan importante son para ti la comida, los horarios, etc.? ¿te consideras flexible? Estas son preguntas importantes que debes considerar antes de tomar la decisión final.

5. Ten en cuenta la seguridad en el nuevo país

La seguridad personal es una preocupación válida, especialmente para las mujeres que están considerando emigrar solas o con sus familias. Investiga la tasa de criminalidad en tu destino potencial, así como las medidas de seguridad disponibles en la comunidad. ¿Existen programas gubernamentales o servicios locales que brinden apoyo a las personas recién llegadas? ¿Qué medidas puedes tomar para protegerte a ti misma y a tus seres queridos en un entorno desconocido? No subestimes la importancia de priorizar tu seguridad y bienestar en todo momento.

6. Prepárate emocionalmente, considera la psicoterapia especializada en migrantes

Emigrar puede desencadenar una amplia gama de emociones, desde la emoción y el entusiasmo hasta la ansiedad y la incertidumbre. Es importante reconocer y gestionar estos sentimientos de manera saludable para garantizar una transición suave, amable y exitosa. Considera buscar apoyo emocional a través de la psicoterapia especializada en migrantes. Un terapeuta capacitado en este campo puede proporcionarte las herramientas y estrategias necesarias para enfrentar los desafíos emocionales asociados con la emigración, así como ayudarte a adaptarte a tu nuevo entorno y construir una vida satisfactoria en tu país de acogida. No subestimes el poder del apoyo emocional durante este proceso de cambio significativo. Prioriza tu bienestar mental y emocional mientras te embarcas en esta nueva aventura en el extranjero.

En conclusión….

En conclusión, emigrar es una experiencia transformadora que puede abrir nuevas puertas y ampliar tus horizontes de manera significativa. Sin embargo, es crucial abordar este proceso con precaución y preparación adecuada. Define tus motivaciones, asegúrate de tener recursos financieros suficientes, explora las oportunidades laborales y/o educativas disponibles, familiarízate con la cultura y el idioma del país de destino, y prioriza tu seguridad en todo momento. Y finalmente no dudes en pedir ayuda a profesionales para poder lidiar con el aspecto emocional de este proceso.

Con una planificación cuidadosa y una actitud positiva, estarás bien equipado para enfrentar los desafíos y disfrutar de los beneficios que la vida en el extranjero tiene para ofrecer. ¡Buena suerte en tu viaje hacia una nueva aventura!

Cómo lidiar con la culpa al vivir en el extranjero

Por la razón que sea, decidiste emigrar, salir de tu zona de confort y embarcarte en una aventura donde lo desconocido es lo principal. Junto con esta decisión vienen una serie de emociones y sentimientos, entre ellos, el menos querido: la culpa.

La culpa es un sentimiento complejo que aparece al sentir que estamos haciendo algo indebido, o que no estamos haciendo aquello que deberíamos. También aparece cuando (creemos que) hicimos daño a alguien más.

Según lo que he visto en la consulta, este sentimiento aparece de manera muy frecuente. La mayoría de las veces está relacionado con estar lejos de la familia, por haber decidido vivir en un país lejano. Y suele ser más intenso o inevitable cuando ocurre alguna situación adversa. Por ejemplo, alguien de nuestra familia no está bien y no estamos ahí para ayudar.

Otras veces, aparece cuando las cosas se están acomodando en nuestro nuevo destino, lo estamos empezando a disfrutar, a hacer amigos, viajar, y ahí empezamos a sentir esto que nos pesa: “mis seres queridos no pueden disfrutar de esto”. A partir de este escenario, también ocurre que al llegar el punto donde nos sentimos más cómodos en el nuevo lugar, aparece nuevamente, la culpa. De no poder sentir lo mismo en mi país, donde está mi familia.

Otra versión de la culpa es cuando te alejaste con ciertas expectativas, por ejemplo, encontrar un buen trabajo y disfrutar de esa nueva vida, y de repente no está sucediendo. Entonces aparecen pensamientos como “dejé a mi familia por nada”, “estoy lejos de la gente que quiero y no vale la pena”, etc.

Por último, he reconocido un cuarto escenario donde la culpa ocurre y tiene que ver con la culpa general de dejar el país, de dejar a la gente. Esto lo he visto en personas que tienen una alta consciencia social, y que sienten no estar haciendo nada para ayudar a que el país mejore, o no estar ahí para luchar por una mejor vida.

Por lo tanto, la poco bienvenida culpa, aparece en muchas ocasiones diferentes durante el proceso de emigrar ¿Qué podemos hacer para lidiar con ella? Te dejo algunos consejos importantes.

upset woman looking in mirror
Photo by Polina Zimmerman on Pexels.com

Cambiar la perspectiva

En todos estos casos, es importante poner las cosas en perspectiva. La culpa viene cargada de tanta emoción, que puede ayudar poner atención al lenguaje que utilizamos y entender lo que ocurre de un punto de vista más racional.

Entendamos que a las personas adultas no las abandonas, o dejas, sino que se alejan. Y esta distancia puede ser dolorosa, pero también puede ser sana. La tecnología nos permite poder seguir en constante contacto, aunque sin duda la relación cambiará, podremos estar presentes de otra forma.

Cuando estás disfrutando en tu nuevo país y sientes culpa, poder entender que no por estar pasándolo bien tu familia lo estará pasando mal. Y al mismo, tiempo tus seres queridos podrán alegrarse por verte bien, y poder compartir con ellos esa nueva felicidad.

Pasa de la culpa a la acción

La culpa está asociada a la victimización, al castigo, que nos deja hundiéndonos en una emoción sin ningún fin de manera pasiva. Cuando pasamos a la acción, la responsabilidad se hace presente, haciéndonos ver que podemos reparar el daño que creemos haber hecho.

Una forma de lidiar con esto, es comunicarlo abiertamente a las personas con las que sientes culpa, pedir perdón si sientes que es necesario, y buscar una forma de reconciliación que considere esta nueva situación.

Acepta un nuevo rol

Al irse lejos, es un hecho que las relaciones con tu familia cambiarán. Ya no vas a estar presente de la misma manera y lo primero, es poder llegar al camino de la aceptación.

Dejar de intentar vincularnos de la misma manera, y aceptar que lo haremos desde otro lugar. Pregúntate, ¿desde dónde me quiero acercar a mi familia?, ¿de qué manera puedo estar presente sin perder de disfrutar mi nueva realidad?, ¿cómo puedo equilibrar las necesidades de mi familia con las mías?

A veces el estar fuera del núcleo en el día a día ayuda a ver los conflictos o problemas desde otra parada. El que tú estés sintiéndote bien en tu nueva vida, podrá ayudar a acercarte a tus seres queridos con otra energía.

Practica la autocompasión

Haz lo que sea necesario para disminuir ese sufrimiento, no seas tan duro contigo mismo, si tomaste esta decisión fue por ti y no para hacer daño a otros. Permítete fallar e ir aprendiendo de las experiencias. Enfocarse en las soluciones también puede ayudar.

Es posible, que todo lo anterior sea especialmente fuerte si es que hay familiares o personas que hacen que esta culpa aumente, que te acusan por ser responsable cómo ellos se sienten o cómo ahora han tenido que suplir tu rol. Recuerda que esas personas también son responsables de lo que sienten y que todos tenemos la capacidad de resiliencia para poder aceptar que alguien ahora vive lejos.

Practica la compasión con ellos, reconociendo el sufrimiento y empatizando desde ahí, más que desde las inculpaciones que puedan hacer.

Finalmente, si sientes que la culpa te está impidiendo disfrutar tu día a día, no dudes en buscar ayuda profesional. En Psicología Nómade te ayudamos a caminar tu proceso migratorio.

Trabajar en tu profesión en el extranjero: por qué lo consideras importante

Terminaste tus estudios, celebraste, tal vez te especializaste, trabajaste un tiempo o un par de años en ese oficio. Aquel trabajo se convirtió en parte importante de tu rutina, tu día a día y tus temas de intereses.

Ese trabajo se transformó en lo que eres. O eso dices cuando la primera pregunta de las personas es ¿Qué haces? O ¿en qué trabajas? “soy ingeniero”, “soy profesor”, “soy periodista”, etc.

Es importante por el tiempo dedicado

Esto tiene que ver con varios puntos importantes. En primer lugar con el tiempo ¿Cuánto tiempo le has dedicado a esta profesión u oficio? En aprender, formarte, ser mejor y también en ejercer. Probablemente mucho. Es por esto, que sería un poco contradictorio poder decir que no es relevante. De qué manera algo a lo que le dedicamos tanto tiempo y energía, no va a ser importante.

Lo hemos escuchado desde la infancia

En segundo lugar, tiene que ver con lo que nos han enseñado y lo que hemos escuchado desde que somos muy jóvenes. Una situación muy común en los niños y niñas es que les pregunten que van a ser cuando grandes. Siempre referido al trabajo que van a hacer, y aunque muchas veces se pregunta a modo de juego, nos da a entender que seremos lo que elijamos como profesión y nos habla sobre lo que es importante para la sociedad, nos habla de cuáles son los «sueños colectivos». Por lo que tener un sueño que se escape de lo laboral o académico, no es tan sencillo.

El trabajo nos da dinero

En tercer lugar, es práctico: generalmente un trabajo nos trae dinero y con el dinero podemos comprar cosas, tener nuestras necesidades básicas cubiertas y, si es que es bien pagado, podemos darnos ciertos lujos. Entonces la importancia de tener un trabajo que nos permita hacer lo que queremos tiene un valor más global, ya que definiría nuestro estilo de vida.

Photo by Jonathan Borba on Pexels.com

Pero no lo es todo, en especial cuando emigras

En relación a estos tres puntos, no quiero dar a entender que nuestro trabajo no es importante. Sin embargo, hay otras cosas que también lo son, sueños y anhelos que no están ligado a lo académico ni laboral pero son igual de importantes. Hay otros tipos de crecimiento que ojalá fueran igual de considerados como lo es el crecimiento profesional. Y hay muchísimas formas de sentirte exitoso/a y autorrealizado/a además de tu trabajo. Entonces no lo dejemos de lado.

En las personas que migran, este tiende a ser un tema en común. Ya sea por la validación de títulos, discriminación, permisos de trabajo, falta de oportunidades, o idioma, muchas veces no es posible que trabajen de lo mismo que hacían en sus lugares de origen. Entonces, debido a la apreciación social que existe con respecto a este tema, hay un conflicto de identidad.

Porque si en el pasado, se identificaron con su profesión, como por ejemplo: soy veterinaria ¿Qué pasa cuando ya no trabaja como tal?, ¿en qué se basa esa parte de la identidad? Es posible que exista un conflicto importante en relación a quiénes somos. Esta situación puede llevar a sentimientos como culpa, frustración y la idea de que hemos fallado o que estamos perdidxs ya que en el pasado, nuestro hilo guía siempre fue nuestra profesión u oficio. Fue lo que nos fue ayudando a planear año a año lo que haríamos, como por ejemplo, terminar la carrera que empezamos, hacer una práctica, buscar trabajo en tal área. Entonces cuando perdemos ese hilo, o lo cortamos, aunque sea de manera temporal, hace que nos cuestionemos muchas cosas ya que no tenemos “de qué sostenernos”.

Photo by Sebastian Voortman on Pexels.com

Todo lo anterior puede sonar bastante oscuro y negativo, entendiendo que si perdemos una parte de quién somos, es difícil seguir funcionando como antes. Sin embargo, ahí está la magia. Es incómodo y muchas veces el sentirnos perdidos puede ser muy abrumador, pero el encontrar un nuevo hilo de vida puede ser una experiencia que cambie tu vivencia para bien. Ya que al dejar este único hilo que nos estableció lo que haríamos toda la vida, podemos empezar a ver muchos otros, y entender que existen muchas otras razones que pueden determinarnos. Y que podemos tener más de un hilo que nos vaya guiando, e incluso ir cambiando a lo largo de nuestra vida.

Al mismo tiempo, si decidiste emigrar, es posible que tengas cierto interés en esta experiencia. Entonces abrázala como tal y permítete descubrir otras posibles prioridades. Puede ser que finalmente, te des cuenta que tu trabajo es algo que te gusta mucho, pero que también te apasiona conocer otro idioma, o algún deporte, o conversar con personas diferentes a ti, tener más tiempo para seguir conociéndote o algo más general como ser feliz. Aunque suena cliché, puede ser que tu nuevo hilo sea algo que jamás hubieses descubierto si no hubieses puesto en pausa el anterior por lo que las posibilidades son infinitas. Ya que en una sociedad como en la que vivimos los valores pueden estar bastante marcados y nos es difícil salir de esos patrones, pero se puede, sobre todo el dar un giro tan radical como al emigrar.

Por último, sé amable contigo, no te culpes si ha sido difícil encontrar oportunidades en lo que estudiaste. No estás perdiendo el tiempo ya que estás ganando experiencias que te servirán de por vida y te harán crecer. Mientras más crezcas y abras tu perspectiva de lo que es la vida, más posibilidades habrán de encontrar una motivación, algo que te haga sentir como que todo ha valido la pena. A veces cuesta verlo, y puede tardar tiempo trazar un nuevo camino, pero mientras estés consciente de tus elecciones, lo más probable es que termines en un camino más alineado contigo mism@.

Porque no eres tu trabajo. Tu trabajo es parte de tu vida. Y en tu vida hay mucho más. Entonces ¿Cómo te definirías?, ¿Qué meta guía tu vida?

Emigrar a un país sin saber el idioma

En muchos grupos de Facebook o en conversaciones con otros viajeros, noto a menudo gente que anima a otras personas a viajar sin conocer el idioma del destino. “Te logras hacer entender”, “lo aprenderás”, “hasta encontré trabajo sin hablar el idioma”, etc. Pero algo que aprendí a lo largo de este tiempo, es que la gente te contará su experiencia después de haber pasado el período de adaptación, después de haber superado la fase en la que se sienten incómodos, y muchas veces van a omitir esa parte de la historia. Porque cuando superamos barreras, generalmente nos quedamos con el positivo recuerdo del logro, sin poner suficiente énfasis en los obstáculos que se vivieron.

El fin de este artículo no es desmotivar a las personas que quieren emigrar a un país con otro idioma, sino que explicar cuáles son los obstáculos reales. Para que las personas puedan decidir teniendo toda la información.

Todo estará en otro idioma

Puede parecer obvio pero a veces no caemos en cuenta que cuando lleguemos a ese nuevo lugar, TODO estará en otro idioma. No solo las personas lo hablarán, sino que incluso comprar en un supermercado será todo un desafío. Es como que te convirtieras en analfabeto de la noche a la mañana. La dirección del metro, la farmacia, el menú del restaurant, todo estará en un idioma incomprensible. Puede que todo esto resulte divertido los primeros días, que te sientas como que estás descubriendo todo por primera vez. Pero con el pasar del tiempo esto puede ser bastante frustrante. Que te hablen y no entiendas o que quieras preguntar algo, no sepas hacerlo y no te puedan responder.

Photo by cottonbro on Pexels.com

Las herramientas como traductores ¿son suficientes?

Es cierto que hoy en día existen muchísimas herramientas de traducción, en mi caso siempre usé el clásico traductor de Google que me salvó la vida es más de una ocasión. Pero existen bastantes, dependiendo del idioma y del tipo de traducciones que quieras hacer, si éstas son más coloquiales o académicas, por ejemplo. Sin embargo, por muy maravillosas que sean estas herramientas, toman tiempo y a veces no son muy precisas. Es posible, que a veces traduzcan algo que no tiene absolutamente nada que ver basado en el contexto en el que te encuentras. O que no lo haga de una manera formal cuando lo necesites. Por lo tanto, te salvarán en muchísimas ocasiones pero no será suficiente.

¿Qué es el duelo de la lengua y qué efecto puede tener en nosotrxs?

Como ya he relatado anteriormente, al emigrar a un nuevo país, vivimos una serie de duelos en relación a lo que cambia y dejamos atrás. Uno de ellos es el duelo del idioma. Ya que todo lo que conocimos en algún momento, le pusimos un nombre, lo relacionamos a una palabra, ya no sigue siendo igual. Esto pasa incluso si te vas a un país donde hablen tu mismo idioma pero donde los modismos, expresiones y maneras de decir las cosas, cambian. Y definitivamente, se vive con más intensidad cuando el idioma es completamente diferente a lo que conocemos. El hecho de no sentirse segurx al momento de expresarse o intentar comunicarse, nos hará sentir vulnerables, ansiosos, incluso es posible que afecte nuestra autoestima o que tengamos conductas regresivas, como volvernos igual de tímidos que cuando éramos niños o niñas. Ya que aunque encontremos otras formas de comunicarnos, como mediante señas o en algún otro idioma en común, no nos estaremos expresando ni recibiendo la información como solíamos hacer al hablar nuestra lengua nativa.

Además de lograr comunicarme ¿Qué otros beneficios tiene aprender un nuevo idioma?

Al aprender un nuevo idioma hay varias áreas de tu cerebro que se van a activar. Es posible que mejore la plasticidad neuronal, lo que hace que se retrase deterioros como la demencia o enfermedades como el Alzheimer. Además mejorará tu concentración, memoria y la capacidad de ejecutar tareas más eficientemente, y de hacer más de una cosa a la vez. En estudios publicados en Psypost, también se ha visto que las personas bilingües tienen más en consideración a la otra persona y la percepción de ésta a la hora de comunicarse, que las personas monolingües. Por último, el beneficio que más me gusta, es que al aprender cómo decir las cosas en otro orden o con otro énfasis, cambia tu percepción de ciertas palabras como por ejemplo, al darte cuenta de que hay palabras que no existen en otro idioma, delatan parte importante de la cultura o del cómo se dicen las cosas. Por lo que al aprender otro idioma, indudablemente se amplía tu capacidad de decir lo mismo de diferentes maneras.

¿De qué dependerá el proceso de aprendizaje?

La velocidad en que aprenderás un nuevo idioma dependerá de varios factores. El interés, las habilidades personales, el tiempo que le dediques y si has aprendido algún idioma antes. En base a mi experiencia, no basta con ir al país para aprender un idioma (a excepción de los niños). Debes armar un método que se ajuste a tus necesidades. Ya sea estudiarlo, esforzarte en exponerte al idioma, pedir a las personas que te corrijan, o tomar clases formales.

Cabe decir, que depende mucho del lugar al que vayas, la intensidad con la que podrás sentir lo descrito. Ya que hay lugares donde tu idioma nativo puede ser muy parecido al local como lo es en el caso del italiano, portugués e incluso catalán. Entonces el no conocer el idioma no será tan grave porque podrás entender y hacerte entender un poco más.

También influirá qué tan turístico es el lugar, qué tan cosmopolita es. Ya que puede ser que aunque no hables el idioma local, hablas inglés y te es suficiente para comunicarte en la mayoría de los contextos. O, mejor aún, que te topes con personas que hablen español. Sin embargo, estas son las excepciones, ya que en general, una vez viviendo en el lugar, te sentirás más confiad@ y segur@ si hablas el idioma local. Además de las oportunidades laborales y sociales que esto te traerá.

Photo by Zichuan Han on Pexels.com

Aprender un nuevo idioma es incómodo pero vale la pena

El proceso de aprendizaje puede ser incómodo y frustrante ya que requiere una inmensa capacidad de memoria en la que irás conociendo palabra por palabra. Sólo imagina la cantidad de años que te llevó aprender todo el vocabulario que tienes hoy en día en tu idioma materno. Entonces ahora intenta pensar la cantidad de información que tendrás que procesar, en muchísimo menos tiempo, para lograr hablar el idioma de manera fluida. Al pensarlo así, te das cuenta que aunque la presión por aprender sea grande, es importante ser siempre amable contigo mismx. Entender que requiere una enorme cantidad de energía y paciencia por lo que, no te sobre exijas a querer saber como decir todo ahora ya. Si en un par de meses hablar como un infante de 2 años, ya es un logro importantísimo considerando que no tienes la misma capacidad de absorción y aprendizaje que tenías a esa edad. En conclusión, es un proceso largo, un tanto fastidioso, pero también puede ser muy divertido si te lo permites, además la satisfacción de ir viendo tu progreso, el ir poco a poco entendiendo el nuevo idioma y de finalmente poder hablarlo, valdrá la pena.

Cómo crear redes de apoyo en el extranjero

Cuando emigramos o decidimos viajar, generalmente nos vamos bastante enfocados en un área en particular, la cual nos llevó a emigrar en primer lugar. La mayoría del tiempo es el trabajo o los estudios pero también puede ser vivir nuevas experiencias, conocer nuevas culturas, etc.

Por lo que cuando recién llegamos, a veces se “nos olvida” que no sólo venimos a estudiar o trabajar sino, que viviremos ahí. Y vivir en un lugar conlleva diferentes áreas de la vida. Lo que haremos en el día a día, en nuestro tiempo libre, qué comeremos, dónde viviremos y un sinfín más.

Una de las áreas que más nos ayuda a adaptarnos es el sentir que pertenecemos a un grupo, ya sea, tener un amigo o amiga, llevarnos bien con nuestros vecinos, conocer una nueva pareja. Cuando esto no ocurre, es esperable que no nos sintamos tan bien.

Pero no te desanimes, acabas de llegar a un país o ciudad nueva, vamos a ver qué podemos hacer para cambiar esta situación.

¿Hace cuánto tiempo que no hacías nuev@s amig@s?

Es posible que si es la primera vez que sales de tu país o ciudad, hayas tenido siempre los mismos amigos/as y que la manera de conocer gente nueva haya sido inexistente o siempre de la misma forma. Es posible que hayas tenido a tu grupo de los “del colegio” o universidad, “los del barrio”, “los de siempre”.

Entonces, ¿cómo se hacía para comenzar a hacer amigos?

Photo by Zhaocan Li on Pexels.com

Deja el miedo de lado

Lo primero es, dejemos el miedo de lado. Hay mucha gente en este mundo y muchos de ellos están abiertos y dispuestos a conocer gente nueva. También es verdad que esta característica está muy ligado a la cultura del nuevo lugar donde te encuentres: si es una cultura que se puede considerar sociable o abierta entonces perfecto! Hará las cosas más fáciles. Si por el contrario, te mudaste a un país donde las personas no tienden a socializar mucho, no te desanimes! Siempre hay algún extranjero viviendo por ahí, una situación similar a la tuya y por supuesto, siempre puedes encontrar a personas que estén interesadas en conocer nuevas culturas.

Busca en las redes ya existentes…

Tal vez sea en el trabajo, aquel compañero o compañera que llegó hace poco, o aquel que te dio la bienvenida. Puede ser en tu nuevo departamento, o en el hostal que arrendaste para los primeros días. E incluso aquella persona amable que te indicó dónde estaba la parada de buses. Intenta dejar la vergüenza a un lado, recuerda que si estás empezando esta aventura, aunque no sea lo que querías, tienes la posibilidad de ser quién tú quieras y por último, nadie te conoce, no hay nada que perder. Por lo que, aunque lo tuyo no sea lo de conversar con gente desconocida, finalmente, es la actitud de apertura la que más te ayudará.

O crea espacios nuevos

Si aún sientes que no has tenido la oportunidad de conocer futuros amigos/as, busca lugares en que puedan tener intereses parecidos a los tuyos, inscríbete a clases de baile, de yoga, a un partido político, lo que sea que te interese con el fin de poder encontrar personas con gustos similares.

Si lo de empezar una conversación no es lo tuyo, no subestimes redes sociales como Facebook. Los grupos que se forman, especialmente de expatriados o viajeros suelen ser muy útiles para encontrarte más fácilmente con gente que esté en tu situación.

No te aísles

Lo más importante es que no te aísles. Debes saber que aunque sientas que nadie te entiende, o que estás angustiado/a con tu nueva situación, que no estás seguro de poder hacer nuevos amigos, sigas buscando formas porque rodearte de otras personas solo puede ayudarte. No solo a sentirte mejor, más acompañado/a, pero también a pasarlo bien, conocer personas diferentes a ti y quién sabe, si estás buscando un trabajo o un departamento, puede ser que alguien te de una mano.

Si viajas con un amigo/a o pareja, puede ser que los primeros días se sientan diferentes a cuando estás solo/a. Ya que tienes en quién apoyarte, pero el mensaje es el mismo. No se aíslen, porque aunque ya tengas a alguien, ampliar tu red de apoyo estando lejos, solo puede mejorar tu experiencia. Por algo se dice que los lugares los hacen las personas.

No olvides también disfrutar tus momentos sin compañía

Y por último, no te olvides de cambiarle el significado al estar solo o sola. Intenta disfrutar esos paseos por aquel nuevo lugar, admirando detalles que tal vez pasarías por alto al estar acompañado/a, siéntete con la libertad de sentarte a tomar un café y ver a la gente pasar. A veces el que nadie te conozca podría desbloquear nuevas situaciones que no viviste antes.

La que no cuentan l@s viajer@s

Gracias a las redes sociales, estamos constantemente bombardeados por historias increíbles de personas que han visto el mundo y que nos animan a verlo también. Nos cuentan cómo se sintieron libres, aprendieron, que lo podrían hacer toda la vida. Incluso hay personas que incentivan a que renuncies a tu «trabajo de 9 a 6» para empezar una aventura alrededor del mundo.

En el tiempo que llevo viajando, pocas veces he escuchado todo eso en la vida real. No me malentiendan, no creo que NO sea así, solo digo que no es SÓLO eso. Al escuchar personas que han viajado durante varios meses contar sus experiencias, pocas veces éstas son «color de rosa». Hay agotamiento, hay necesidad de rutina, estabilidad, hay poco sentido de pertenencia, hay malas experiencias también.

No se trata de desincentivar a la gente a emigrar, viajar, irse a estudiar al extranjero y buscar nuevos rumbos, todo lo contrario. Ya que soy una convencida de que mientras más reales sean las expectativas del nuevo lugar y del proceso migratorio, mejor será la adaptación y por lo tanto, menor la desilusión y más las probabilidades de disfrutar el nuevo lugar.

Tampoco se trata de meter a todos en un mismo saco y generalizar a todas las personas que emigran o viajan, pero me baso principalmente en las redes sociales y en los relatos de personas a las que escuché con ilusión y después corroboré que la información que me daban no era del todo precisa. Ahora, no digo que haya una mala intención detrás de esta omisión ya que finalmente todos tenemos diferentes recursos psicológicos para sobrellevar y también recordar las situaciones que vivimos, puede ser que a alguien le haga sentir mejor contar una historia más positiva que la realidad.

Tal vez yo también he mentido, y es que vivimos en una sociedad que premia a lo positivo y está bien. Pero por esto mismo, el crear este espacio es mi recompensa a ustedes por las veces que subí una foto a alguna red social, sin sentirme exactamente con esa sonrisa de oreja a oreja que presumía.

Photo by Hassan OUAJBIR on Pexels.com

Nos metemos a Instagram desde nuestra casa y vemos captions inspiradoras acerca de viajar, acompañado de una foto envidiable, rodeada de personas que no dan más de la risa o en una playa paradisiaca con una piña colada en la mano. O hablamos con nuestro compañero que se fue de Erasmus o de intercambio y pensamos “está en su mejor momento” porque creemos que lo ha pasado increíble, que se va de fiesta día a día y hasta se ve más resuelto.

Puede ser verdad, además nuestro compañero no tiene por qué contarnos sus desgracias o cada detalle de su vida. Efectivamente, migrar tiene muchos aspectos positivos. Pero no es todo, no es perfecto y no es para tod@s. Por lo que siento una responsabilidad de informar a otras personas que tengan idealizada la idea de viajar acerca del lado no tan lindo que se experimenta. Porque si no lo hago ¿Qué pasa?, esas personas se deciden por emigrar y tal vez lo disfrutan bastante pero en cuanto empiezan a sentir emociones negativas se preguntarán si están haciendo algo mal. Y lo primero que deben saber es que no son los únicos que se han sentido así. Que la migración y el viajar por largos tiempos, son asuntos complejos que cuentan con una cantidad importante de dificultades que se pueden presentar y por lo tanto, un sinfín de emociones que puedes experimentar que no serán agradables.

Y es que, como hablaré en otro artículo más extensamente, una vez que superemos ciertos obstáculos, sumado a los recuerdos de momentos felices que quedan plasmados en fotos y vídeos, tendemos a olvidar lo negativo. Por lo tanto, cuando compartamos nuestra experiencia con alguien, puede ser que obviemos esos aspectos no tan fáciles, que no los recordemos como difíciles o simplemente, que no nos sintamos cómodos de compartirlos. Tal vez creas que sólo te pasó a ti o sientas vergüenza de los momentos que alguien pueda considerar como fracasos. Por último, es posible que creamos que al sentirnos mal, subir una foto mostrando lo bueno, nos hará sentir mejor.

Esto ocurre cuando las personas emigran a un lugar en específico pero también cuando la gente tiene vidas nómadas aunque sea por un tiempo determinado, como aquellos viajes largos. Que se convierten en más que vacaciones, en un estilo de vida, aunque sea por un tiempo. Me crucé con incontables personas que llevaban meses recorriendo diferentes lugares. Yo, personalmente, no soy de viajes muy largos. Seis semanas es mi período máximo para asegurarme de disfrutar bien un lugar, si me quiero quedar más tiempo, me establezco ahí. Esto es algo que descubrí de mí misma en la marcha por lo que, de la pura curiosidad, cuando conocía a alguien que llevaba 6 meses viajando, le preguntaba sobre sus experiencia, las respuestas siempre tenían relación con estar cansados (física y mentalmente), con extrañar sus cama, o la comida, que era agotador planear cada día, o de sentir culpa por quedarse un día acostados.

Con esto no quiero decir que viajar es un martirio espantoso, pero que esas situaciones terribles, en las que viajando habían vivido una mala experiencia tras otra, no se ven, no se publican y, por lo tanto, se desconocen. Muchas veces al revisar las redes sociales de las personas que me contaban esto, ya sea fotos o canales de YouTube, parecía que todo lo malo que me habían relatado no existía. Y esto, es lo que finalmente, crea la idealización.

Así, aunque nos cueste, hago un llamado a la autenticidad, mostremos lo bueno, lo malo y lo feo. Sobre todo cuando alguien nos pregunta acerca de nuestra experiencia. No solo seremos más honestxs con nosotrxs mismxs pero también le haremos un favor a los demás (futur@s) viajer@s.

Megeve, Francia 2020

Al emigrar, no integrarse también es adaptarse

El emigrar conlleva a un cambio radical de vida que no se compara a (casi) ninguna otra situación que vivamos. Esto hace que vivamos diferentes duelos asociados a aquello que dejamos atrás. Estos duelos, según Achotegui (1999), son 7:

-la familia y amigos, amigas: a veces también puede ser una pareja.

-la lengua: puede ser otro idioma o las diferentes expresiones de la zona.

-la cultura: conlleva las costumbres, religión, comida, humor…

-la tierra: es decir, los paisajes, el clima, los colores, la luminosidad…

-el estatus social: referido a la vivienda, el tipo de trabajo, el renunciar a una carrera profesional, etc.

-el contacto con el grupo étnico: es decir, la xenofobia, los prejuicios y discriminación.

-los riesgos para la integridad física: indefensión y exposición, sumado a viajes peligrosos, riesgo de expulsión.

Estos duelos, su profundidad, y sus consecuencias psicológicas tendrán bastante que ver con las razones por las cuales decidamos emigrar y también con las condiciones en la que lo hagamos. No será lo mismo emigrar bajo condiciones legales, con dinero ahorrado o con un trabajo ya listo, la experiencia cambiará según la persona y sus recursos, tanto personales como de su situación.

Pero aquí hay una pequeña trampa: ¿queremos realmente pasar por estos duelos?, ¿queremos dejar atrás los elementos de nuestro lugar de origen?

¿Queremos realmente pasar por estos duelos?, ¿queremos dejar atrás los elementos de nuestro lugar de origen?

Como todo en la vida, lo que queremos muchas veces no tiene que ver con lo que se nos dice que deberíamos hacer. Las decisiones que vamos tomando a lo largo de nuestras vidas pueden ir muy cerca de lo que espera la sociedad o súper alejado de las expectativas colectivas.

Tanto dentro de las terapias, en base a mi formación, como también en la vida, siempre intento ampliar “la lista de posibilidades” que existe. Muchas veces nos quedamos con las opciones más evidentes y se nos olvida o, simplemente, no vemos que hay una infinidad de posibilidades además de las típicas que vemos en nuestro camino.

Sobre todo cuando existe una dualidad entre lo que parece correcto o incorrecto, convencional o progresista, tendemos a optar sin pensar mucho en la decisión. Pero la vida no es blanco o negro, por lo tanto, no es necesario optar por una opción radical y “casarse” con ésta.

Entonces aquí hoy les vengo a decir que, decidir por NO integrarse, es una opción y es válida.

Decidir por NO integrarse, es una opción y es válida

La razón detrás de esta decisión tiene que ver bastante con las causas de la inmigración en primer lugar. Va a ser muy diferente nuestra experiencia en el período de adaptación si es que decidimos migrar porque nos gusta conocer diferentes culturas a que si migramos porque no existían oportunidades laborales en nuestro lugar de origen. Esto será aún peor si es que no decidimos migrar y lo tuvimos que hacer por urgencia como por guerras o por salud.

Si es que la razón de emigrar es porque queremos aprender un nuevo idioma o conocer nuevas culturas, será más probable que nos esforcemos por adaptarnos, incluirnos, dejar atrás nuestras costumbres e ir adoptando las nuevas. Es decir, es probable que vivamos uno o más duelos durante el proceso de adaptación. De dejar atrás tu tierra, tus seres queridos, tu idioma, tu comida, tus horarios, tu status, etc. Este duelo, puede ser permanente o transitorio, dependiendo cuánto tiempo queremos quedarnos. Posiblemente, este proceso sea incómodo pero la motivación principal del viaje, lo haga más llevadero.

¿Pero qué pasa si es que te fuiste a un país solo por sus oportunidades laborales y no estás realmente interesada/o en la cultura o idioma? Bueno, en ese caso no integrarse es una opción. Que llegues y busques inmediatamente gente que hable tu idioma, te juntes con otros compatriotas, sigas comiendo tu comida y no busques insertarte en esta nueva cultura con gente tan diferente a ti. Es una opción completamente válida y sana.

Megève, Francia 2020

Independiente de la decisión que tomes….

Independiente de la decisión que tomes, creo importante generar los recursos para protegerte a ti mismo/a.

Si decides integrarte en una nueva cultura, pon atención al gasto de energía. Es un factor estresante dejar de lado lo que has conocido toda la vida para cambiarlo por algo diferente. Pocas veces somos conscientes de lo mucho que influye la cultura en nosotros, y a veces hasta lo negamos. Por lo que, no nos auto exijamos más de la cuenta, vamos de a poco, y te aseguro, que el gasto de energía será recompensado por la apertura de mente que generará el conocer un lugar con su cultura incluida.

Por otro lado, si decides seguir inmerso o inmersa en la misma cultura que tenías en tu lugar de origen, anda con todo, genera buenas redes de contacto de compatriotas que vivan en este nuevo lugar, participa de los eventos que se organicen, organiza tú también otros, y pon tu energía en preservar esta cultura, aunque sea en un nuevo lugar.

Muchas veces escuché críticas de un lado a otro. Los que se insertan completamente en la cultura, criticando a los que se siguen juntando con personas iguales a ellos/as “¿para qué vienen si están haciendo lo mismo que hacían en casa?”. Y por otro lado, los otros criticando “qué amargados o “vendidos” son estos, que no se quieren juntar con sus compatriotas”.

Y es que finalmente, qué importa lo que piensen otros/as de tu decisión, mientras tú te sientas feliz con tu vida y sientas que es lo más sano. Asimismo, las posibilidades no terminan ahí, también puedes cambiar de opinión en el proceso, viendo lo que se ajusta mejor con tus intereses y con cómo te vas sintiendo, o también puede que hagas una mezcla entre ambos, llegando a un punto medio entre la decisión de integrarse y no.

Mi experiencia personal

Personalmente, dependiendo del lugar en el que me encontraba, creo haber pasado por toda la gama de grises entre estas opciones. Siempre intentando, mantener un equilibrio. Por ejemplo, en Australia, en un momento estaba 100% enfocada en conocer el país y hablar lo mejor posible el inglés, por lo tanto, me juntaba sólo con gente que lo hablara y quería absorber como una esponja todo lo relacionado a la cultura. Pero después de un período, me di cuenta de que algo me faltaba, que ya no me sentía tan cómoda y que ya había aprendido el idioma lo suficiente como para sentirme orgullosa de mí misma. Entonces ahí, me empecé a juntar mucho más con otros latinos, chilenos y chilenas que vivían ahí. Y así, también, ocurrió algo muy lindo, ya que al abrir esta ventanita, conocí a muchos otros/as extranjeros/as de todas partes del mundo, de diferentes continentes, que tampoco estaban tan insertos en la cultura local, y así aprendí muchísimo de ellos también, recibiendo mucho más de lo que esperaba encontrar en un solo país.

Así, en mis próximos viajes fui mucho más flexible conmigo misma, permitiéndome hacer lo que sintiese en el momento. Pero la mayoría de las veces, guardé un equilibrio entre conocer la cultura local y las personas que ahí viven, con mantener amigos y amigas más cercanos a la cultura de mi origen.

Con esto, te invito a abrir tu lista de posibilidades y hacer lo que te haga sentido en el momento que estás viviendo. No permitas que las críticas de gente ajena a tu vida, te haga sentir como que estás haciendo las cosas mejor o peor que nadie. Porque el proceso migratorio es suficientemente complejo como para agregar formas correctas o incorrectas de hacerlo. La forma que decidas, estará bien, y si no, la cambiarás poco a poco hasta encontrar una que se ajuste mejor a ti y tus necesidades.

Chile, 2019

Me encantaría leerte, y saber qué opinas acerca de este tema 🙂

6 razones por las que conectas más con la gente al viajar

Podemos sentir que las relaciones tanto de amistad como de pareja se intensifican al estar lejos de casa. Ya se cuando nos fuimos a vivir a otro lugar o estamos recorriendo el mundo.

Cuando viajamos o migramos a un nuevo lugar, todo se siente más potente. Todos los días estamos experimentando nuevas situaciones por lo que hay una serie de eventos nuevos para nuestro cerebro a procesar. Y luego, incluso después de ciertos meses viviendo en un mismo lugar, las relaciones que crearemos serán seguramente mucho más fuertes o se sentirán de esa manera. Y así, vamos a haber conocido a alguien hace dos semanas pero vamos a sentir como si lo conociéramos de toda la vida. Hay varios factores que influyen en esto.

1. Estamos más dispuestos y dispuestas

El primero creo que el hecho de estar lejos de nuestros seres queridos, hará que estemos en una posición mucho más abierta. Es una especie de necesidad de hacer amigos, conocer un partner o alguien que cumpla ese rol. Cuando estamos en nuestra ciudad natal puede ser que conozcamos a alguien que nos parezca interesante pero por el hecho de que hemos quedado con otros amigos, o tenemos una pareja o familia, no pondremos tanto esfuerzo en crear una relación desde ese encuentro, y tal vez solo quedará en una buena conversación.

2. Vivirán momentos importantes y, tal vez, difíciles

En segundo lugar, creo que lo que más unen a las personas no es el tiempo sino que las experiencias que vivan juntos. Al estar en un lugar nuevo, es posible que tu nueva amistad te acompañe a hacer muchas cosas por primera vez, que te acompañe en los primeros momentos de adaptación, que celebren juntos el primer día de trabajo y que incluso compartan juntos fiestas como navidad o cumpleaños. Esto hará que el lazo con esa nueva persona se haga más fuerte en mucho menos tiempo. Lo mismo ocurre con el amor de pareja, puede ser que lo sintamos como aquellos profundos amores de verano en que nos sentíamos enamorados después de 5 días en la playa. No es el tiempo, es lo que se comparte. En este mismo sentido, al estar conociéndonos mejor en esta nueva etapa de nuestras vidas, es posible que conozcamos nuevas pasiones, nos demos cuenta de cuánto nos gusta bailar o aprender un nuevo idioma. Al incluir a las personas que nos rodean, aunque las acabamos de conocer, hará que las relacionemos con esta nueva pasión de una manera positiva. Asimismo, en relación a lo que ya he escrito acerca de las dificultades de adaptarse a un nuevo lugar, es posible que estas nuevas relaciones estén en ese momento en que nos enfermemos por primera vez lejos de casa, o cuando nos podamos sentir incomprendidos por nuestras antiguas amistades, unificando aún más el lazo de poco tiempo que hemos creado.

3. Tendrán intereses en común

En tercer lugar, no es sólo una linda coincidencia pero es muy probable que las personas a las que conozcas en este nuevo contexto que estés viviendo, comparta intereses en común contigo. Tal vez sea la misma pasión por viajar o por conocer nuevos lugares, pero también podría ser que coincidan en aspectos mucho más importantes a la hora de forjar una relación como por ejemplo, las prioridades que tienen en la vida, la manera de ver las cosas, que sean más abiertos/as de mente y que busquen algo similar en la vida. Y asimismo, que tengan en común características de personalidad parecidas ya que finalmente, no todo el mundo toma la decisión de migrar, algo tendrán en común.

Queenstown, Nueva Zelanda 2018

4. Serán tus primeras opciones

En cuarto lugar, hay un factor más práctico, tal vez, pero que aumenta la cercanía de las personas. Al tener una red de apoyo más reducida en este nuevo lugar, es posible que las nuevas personas que has conocido se vuelvan fácilmente en tus partners de viajes, nuevos roomates e incluso teléfonos de emergencia. Conocí muchas parejas nuevas que al poco tiempo de haberse conocido, empezaron a vivir juntos. Y conversando con ellos, tal vez en sus respectivos lugares de origen, se hubiesen demorado mucho más en tomar esa decisión pero debido a que los dos compartían departamento con amigos o amigas, para no incomodar y dejar de pagar dos arriendos, decidieron irse juntos.

5. El tiempo tendrá otro significado

En quinto lugar, tomas consciencia de que el tiempo es limitado. Puede ser que tengas una visa vigente o estés cursando estudios específicos donde sepas que no estarás en ese lugar para siempre. O simplemente te haces consciente que así como ahora decidiste migrar, eso ocurra de nuevo en el futuro. Por lo tanto, dejarás poco para después, aprovecharás estas nuevas amistades o pareja al máximo, planeando panoramas juntos/as y haciendo actividades, lo que hará sentir una mayor conexión.

6. Serán ustedes contra el mundo

En último lugar, y creo que esto aplica mucho más para las parejas amorosas, pero también para las amistades. El hecho de estar lejos de la familia o de los amigos, quita una presión de encima. Ya que sólo nos concentraremos en la persona con la que queremos estar, si es que nos gusta o no y si es que estamos felices así. Pensaremos menos (o nulo) en lo que nuestra familia pensará de la persona o si es que se llevaría bien con nuestros amigos/as del país de origen. Esto hará que esas ideas que a veces pueden alejar a alguien, lo acerque aún más. Además al estar viviendo un contexto similar, es posible que no tengan que hacer «calzar» dos tipos de rutinas muy diferentes, lo cual facilitará el vínculo.

Por último….

Asimismo, es posible que si llevas un tiempo viajando, te sorprendas contándole tus secretos mejor guardados a algún extraño que conociste en tu hostal. Porque la cercanía o conexión no tiene que ver con el tiempo, y porque a veces nada mejor que intentar arreglar el mundo o hablar sobre la inmortalidad del cangrejo, con alguien que probablemente no verás nunca más. Es lo que llamo, la magia de viajar.

Hostal en Tenerife, España 2021

Retomar una vida sana después de emigrar

Como he dicho antes, cuando llegamos a un lugar nuevo, tenemos muchas áreas diferentes que se tienen que adaptar. Es mucha la energía que se destina, sobre todo en el primer tiempo, en adaptarse. Los días son intensos y cuando llevas un par de días, sientes como si hubiese pasado un mes.

¿Qué papel juega la ansiedad?

Hay cosas que estamos viviendo por primera vez, viendo por primera vez, escuchando por primera vez. Todo esto hace que sintamos un poco de adrenalina, entusiasmo pero también ansiedad.

La ansiedad se puede traducir de muchas formas, dependiendo de la persona, la mayor parte del tiempo la podemos ver o sentir en nuestro cuerpo. Puede venir con rumiación (pensamientos repetitivos u overthinking), una ligera sensación de vacío en el estómago, ganas de salir corriendo, alteraciones en el sueño (como sentirse muy cansado, no lograr dormirte en la noche, despertarte muy temprano…), y en las comidas (constantes ganas de comer, comida por atracones, no sentir hambre, antojos).

Un problema común entre las personas que viajan

Puede ocurrir al comienzo o inclusive al tiempo después de haber emigrado, que te des cuenta que estás teniendo problemas para cuidarte, siendo las consecuencias físicas las más visibles: Has subido o bajado considerablemente de peso, estás comiendo alimentos poco saludables, quedándote despierto/a hasta tarde, no está siendo fácil seguir una rutina de ejercicios, y que en general, no te estás cuidando.

Este es un problema bastante común entre las personas que migran. Me pasó a mí, más de una vez, que al estar tan preocupada y entusiasmada con situaciones externas, no me di cuenta cómo dejé de lado mi autocuidado hasta bastantes meses después. Y es que hay tanto que cambia en nuestras vidas, y puede haber tanto que requiera de nuestra atención inmediata en lo exterior, que nos olvidamos un poco del interior, de nuestro cuerpo y mente. Puede ser incluso que estemos conscientes de esto pero que, aun así, nos esté costando trabajo hacer algo al respecto. Además es posible que, acabas de llegar entonces, te estás permitiendo probar todos esos dulces o comida que no conocías, quedarte hasta tarde buscando nuevos panoramas, tomar cervezas con esos nuevos amigos, perdiéndote en esa nueva ciudad, agarrando un bocado rápido, tal como lo harías en unas vacaciones cortas.

O bien, puede ocurrir que te hayas centrado en buscar un nuevo lugar donde vivir o un trabajo, en aprender un par de palabras nuevas de ese idioma que hablan ahí, que tampoco le estés dando un break a tu mente, ni para pensar en lo lindo de esos árboles que no habías visto jamás; es decir, desconectándote del momento presente.

El Melocotón, Chile 2021

El bienestar y la rutina son aliadas

El bienestar va de la mano con la rutina, cuando dejamos de lado nuestra rutina y la cambiamos por una que recién estamos creando, podría tomarnos más tiempo agregar a ésta todo lo que no esté ligado a la supervivencia o a lo más urgente. Además, debemos incluir todos los factores que han cambiado a nuestro alrededor: ya no estamos en nuestra zona de confort por lo que hay muchas tareas pendientes. Esto hace que nuestro sistema se pone en un estado de alerta, en un «modo supervivencia». Además pueden cambiar cuestiones prácticas, como nuevos hábitos alimenticios del lugar al que hemos llegado, que no exista la comida a la que estábamos acostumbrados, o que los horarios de almuerzo y cena cambien. El clima puede ser un factor primordial también ya que adaptarse a menos horas de luz o una temperatura muy diferente a la habitual es un evento estresante para el cuerpo. Si solíamos pasar mucho tiempo afuera caminando y ahora, debido al tiempo, no lo hacemos más, o nos acostábamos temprano pero, por el calor, ahora nos cuesta trabajo hacerlo.

La autocompasión es clave

Es posible que cuando nos demos cuenta de que no nos hemos estado cuidando, nos sintamos tristes, que nos cueste un poco retomar el control de nuestro cuerpo, que nos desanimemos.

Para todo esto, antes de empezar a dejar de lado esos hábitos poco saludables, lo más importante es la autocompasión. De la misma forma que trataríamos a un desconocido que nos cuenta que ha subido un poco de peso, por ejemplo, no nos tratemos mal, no seamos duros con nuestras mentes y cuerpos. Hemos pasado por un proceso de cambio importante que requiere de coraje y mucha energía, y así como todo nuestro ser se está ajustando, lo mismo ocurre con nuestro cuerpo.

Como todo, durante el proceso de adaptación, debemos ir de a poco. El tiempo es importante para que todo se vaya ajustando, por lo tanto, no nos desesperemos si al mes aún no creamos una rutina saludable. Paso a paso, iremos haciendo cambios de hábito que nos irán ayudando a estar más sanos y sentirnos mejor. Es importante ir retomando la conciencia del momento presente, dejar cada vez más a un lado ese estado de alerta corporal para llegar a un buen descanso, más claridad y tranquilidad. Además poco a poco iremos conociendo mejor el nuevo lugar, dónde venden verduras frescas, a dónde podemos ir a pasear, a qué hora se come, cuáles son las horas o meses de más luz, y así, también nos iremos conociendo a nosotros/as mismos/as en torno a estas nuevas condiciones, adaptando nuestro ser a ese nuevo lugar y contexto.

Cajón del maipo, Chile 2021

7 claves para perder el miedo a viajar solo o sola

A lo largo de los viajes que he hecho me he topado con muchísimas personas que se han atrevido a viajar solas, migrar por su propia cuenta ya sea porque lo decidieron así o porque no encontraron con quién hacerlo pero que se atrevieron de todas formas.

En primer lugar, me gustaría aclarar que no es descabellado el sentir miedo tanto de lo práctico como de lo más emocional. Estás pensando en emprender un viaje a un lugar que seguramente es desconocido, tal vez hablen otro idioma, no estás segura cómo funciona todo, puede ser un viaje largo y lejos. Puede ser que veas en las redes sociales aquellos hombres o mujeres que parecen ser temerarios y te preguntas por qué no te atreves.


Yo era así. Me consideraba muy temerosa e incluso cobarde. Recuerdo haber dicho alguna vez “yo nunca viajaría sola”, “creo que no lo disfrutaría”, “me muero de miedo irme a otro país sola”. Pero cuando llegó el momento, se dieron todas las condiciones para que yo pudiera al fin comenzar a viajar, y no hubo nadie que coincidiera con mis planes. Algunas de mis amigas querían pero estaban en pareja, otras habían encontrado un trabajo nuevo y pensé en no irme. Pero una vocecita me dijo que ahora era el momento y que lo iba a hacer. Si algo sale mal siempre puedo volver, pensé y le dije a todo el mundo que volvía en 3 meses. Era el plazo que me di para intentarlo. Y una parte de mí pensaba que sólo iba a ser capaz de “intentarlo”.

Me terminé quedando dos años en mi primer destino e incluso después de 8 meses recorrí países como Indonesia e India, desafiando todos mis miedos.


Agra, India 2016

Digo “desafiando” porque los miedos nunca se van por completo, siempre existen preocupaciones o inseguridades. Lo importante es aprender a desafiarlos. Todas/os somos diferentes, y nadie espera que esto ocurra de la noche a la mañana pero hay algunos “tips” que te pueden a ayudar a sentirte un poco más segura/o y que finalmente te lleven a tomar la decisión de migrar.

1. Deja a un lado los mitos o ideas predeterminadas

Lo primero es dejar de lado los mitos o ideas predeterminadas de lo que va a pasar. Tu viaje y tu experiencia serán únicos ya que tú tendrás el mando. Incluso para algunos, pensar en qué es lo peor que puede pasar, puede ir aliviando esta neblina de miedo. Porque cosas terribles pueden pasar en cualquier lado entonces puede ser que algunos miedos no estén 100% ligados al viaje. De esta manera también es importante saber identificar el tipo de temores, separa los racionales (aquellos que son reales y probables) de los irracionales. Esto hará que puedas trabajar de manera práctica en los miedos racionales, ganando cada vez más confianza.

2. Empieza de a poco

Anda de a poco, no tienes que tener todo un año planeado. Me he dado cuenta que algunas personas planean su vida a largo plazo. Esto no tiene nada de malo el problema es cuando algo no te calza y te da fastidio. No olvidemos que vivimos en un mundo cambiante y que la flexibilidad será nuestra mejor aliada. Así que no te desesperes, vamos de a poco. Además empieza dando pequeños pasos, ándate de camping cerca de tu casa, vuela un fin de semana a visitar a alguien. No es necesario que te vayas a mochilear solo o sola al otro lado del mundo desde el comienzo.

3. Planea bien

Planéalo lo mejor que puedas. Esto puede ayudar muchísimo a bajar tu ansiedad y sentir más seguridad, por lo tanto, no dejes ningún detalle sin ver, ¿viste qué tan lejos queda tu hotel del aeropuerto? ¿Vas a tomar transporte público? ¿Cómo funciona allá, necesitas una tarjeta, aceptan todo medio de pago?

Contrata un seguro de salud, ahorra dinero, y si te ayuda, apúntate a un curso del idioma que se habla. Si es que vas a viajar a un destino en que se habla un idioma diferente al tuyo, el aprenderlo o mejorarlo siempre te hará la vida más fácil ya que experiencias como comprar el pan no estarán teñidas de problemas de comunicación. Además, es posible, que durante el proceso de aprender o mejorar este idioma te vayas motivando y sintiendo cada vez con más confianza.

Varanasi, India 2016

4. Infórmate, lee, pregunta

Busca información real como blogs y YouTubers que te muestren el día a día en tu destino. A veces nos cuesta imaginarnos cómo será el destino al que vamos. Pero por suerte existe internet, y hay un sinfín de información de todo lo que queramos incluyendo vídeos detallados de todos los lugares del mundo. Conocí viajeros que disfrutaban mirando videos en YouTube de su próximo destino, esto les ayudaba a imaginarse mejor el lugar y poder bajar la ansiedad e incertidumbre de la sorpresa.

Conversa con personas que ya estén en el viaje o lo hayan hecho. Si un amigo de un amigo, o la prima de tu vecino ya hizo un viaje similar, no dudes en ponerte en contacto con esa persona. Generalmente a las personas les gusta hablar de su experiencia en el extranjero y a ti, el escuchar una experiencia real puede ayudarte a imaginar mejor cómo será cuando la concretes, además podrás resolver posibles dudas que tengas en mente.

Elije un destino seguro. Si es la primera vez que vas a migrar, elije un destino en que no existan mayores riesgos de lo normal, un país o ciudad en que haya una sensación de seguridad en general.

5. Piensa que hay vuelta atrás

No pasa nada si cambias de opinión en tu primer día de viaje, o a los tres meses o antes de irte. Estás en todo tu derecho de volver. Lo más probable, según mi experiencia, es que eso no pase pero el estar consciente de esta opción, te ayudará a bajar la ansiedad. Que no exista el miedo a equivocarse porque esa experiencia sólo se convertirá en un aprendizaje para las próximas aventuras.

6. Convérsalo y coméntalo

Ponte en contacto con otras personas que vayan a viajar. Los grupos de Facebook, o a través de la universidad donde estudiarás son herramientas útiles para ponerte en contacto con personas que van a tu mismo destino o similar. El compartir tus miedos, inseguridades o incluso hacer esas preguntas que consideras “tontas” a personas que están en tu misma situación, podría ayudarte a saber que no estás solo/a y además cómo sabes si encuentras algún partner o compañero de apartamento con anticipación.

El conversarlo, incluso con personas ajenas al viaje, te ayudará a aclarar la mente y darte cuenta de qué quieres realmente. Además, te ayudará a empezar a visualizarlo como un plan real.

7. No esperes a que el plan sea perfecto, y hazlo!

El momento en que el plan sea perfecto, no llegará jamás. Eso es parte de la aventura. Siempre habrá elementos que no estarán bajo tu control. Establece expectativas realistas y así, el momento en que te sientas listo o lista para viajar llegará más rápido.

Si incluso después de seguir todo estos pasos, sientes mucho miedo, es posible que haya temores irracionales que te estén deteniendo. Si sientes que esta situación te está afectando, puedes buscar ayuda, para eso estoy aquí. Lo importante es que entiendas que cada quién tiene su propio timing y el momento de estar listo o lista ya llegará.

Vuelo llegando a Chile, 2021